jueves, 6 de septiembre de 2007
¿Se tambalea el Protocolo de Kioto?
El Protocolo de Kioto, ya conocido casi de sobra por todo el mundo como el instrumento internacional para reducir la factura de emsiones de gases de efecto invernadero, sufre ahora algunos cambios significativos que ponen en duda los efectos del cambio climático. El motivo de los mismos viene acompañado del nombre de Steve McIntyre, prestigioso investigador canadiense que ha modificado de un día para otro algunas de las espectativas que los expertos propusieron al redactar el texto de Kioto. No se ha descubierto que derrepente no exista el mencionado fenómemo del calentamiento global, que repercute cada vez con mayor frecuencia en los medios de comunicación, y que supuestamente viene azotando al planeta desde el desarrollo de la industria por el aumento de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, algunos de los datos presentados por este científico canadiense reflejan las carencias e inexactitudes recogidas en Kioto, que recordemos, no han ratificado todos los países, entre ellos, EEUU, Australia o China, que se convertirá ésta última muy pronto, en el país más contaminante del mundo. Resulta, que Steve McIntyre ha descubierto un error informático en el registro de temperaturas que recoge el Instituo Goddard (GISS), perteneciente a la NASA, que se recogen en el Protocolo de Kioto. El hallazgo posee su punto álgido en el descubrimiento de que los años más calurosos en EEUU se produjeron hace 68 años, en concreto en 1934, y no en 1998 como figuraba en el GISS. Es decir, que el año más caluroso a nivel internacional se produjo antes de que existieran la inmensa mayoría de emisones de CO2 vertidas a la atmósfera actualmente. De hecho, el descubrimiento cifra en que tres de los cinco años más calurosos mundialmente se produjeron antes de 1940. Ésto sin duda nos hace replantearnos las consecuencias del calentamiento global y el profundo desconocimiento que se tiene todavía de ellas incluso entre quienes deberían despejarnos esas dudas. Hay que tener en cuenta, que según datos del Environmental Protection Agency de EEUU, el CO2 ha aumentado algo más del 2% en el periodo de 2000 a 2004, y que la UE-15 ha incrementado sus emisiones en un 4,4% según los últimos datos de Eurostat. Y para más inri, descubrimos por un avance de estadísticas de la ONU recogido por The Washington Post, que EEUU redujo su factura de CO2 en un 1,3% el pasado año con respecto a 2005. Y todo ello, sin firmar el Protocolo de Kioto. Sin embargo, otros países como China, siguen aumentando su volumen de gases de efecto invernadero, y próximamente se convertirá en el país más contaminante del mundo. En definitiva, ¿puede reducirse la factura de CO2 sin necesidad de firmar el acuerdo de Kioto? Según los datos de EEUU parece que sí, pero no por ello es la mejor fórmula para hacer frente a los problemas del calentamiento global. De hecho, la unión entre las naciones por vías y soluciones al problema debería ser un hecho, y no un tema más en la agenda del G-8, que se embellece en los medios pero queda vacía de contenido. Los avances en nuevos acuerdos y protocolos la vía para el consenso y el freno de las repercusiones negativas que seguirán apareciendo con el paso del tiempo.
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